Nuestra humanidad se refleja en cómo tratamos a los animales. Su protección es un mandato de convivencia y, además, una obligación legal del municipio.
Como corporado he solicitado y hecho seguimiento al cumplimiento de lo estipulado en la Ley 2054 de 2020, que obliga a la administración municipal a construir el Centro de Bienestar Animal. Es una infraestructura fundamental: hoy las familias conviven con animales domésticos y de producción, y la fauna silvestre no cuenta con un lugar acorde a su necesidad.
El Centro permite cumplir las directrices de bienestar animal y atender de manera adecuada los presuntos casos de maltrato. El seguimiento a esta obligación continuará hasta que la obra sea una realidad verificable.
